Belly Dance: de la realidad a la fantasía y de la fantasía a la realidad

El belly dance es una danza que se estudia y se practica en todo el mundo, pero su meca es El Cairo. Su historia se desarrolló y se desarrolla dentro y fuera de Egipto, siempre en torno a él.

Hay varias teorías sobre los antiguos orígenes del belly dance relacionadas a rituales de la fertilidad en el Antiguo Egipto (dedicado a las diosas Isis y Hathor) y en la antigua Mesopotamia (dedicado a la diosa Ishtar). La idea de esa continuidad hasta el día de hoy suena cautivante, pero no hay manera de probarla: sólo podemos, con algo de imaginación, encontrar similitudes en las representaciones icónicas de música y danza de hace miles de años, como los frescos de la tumba de Nebamun.

Frescos de la tumba de Nebamun
Frescos de la tumba de Nebamun, 1350 a.c.

Está más cerca de nuestras posibilidades rastrear el inicio de este recorrido de la historia del belly dance en el siglo XIX, cuando comenzamos a tener más información escrita al respecto, en este caso, gracias a viajeros de Europa que llegaban a Egipto luego de la fallida campaña de Napoleón en 1798. Tradicionalmente, se distingue que para entonces existían dos tipos de bailarinas en Egipto. Por un lado las gawazi, asociadas a la tradición nómade del pueblo gitano y consideradas mujeres impúdicas por actuar en la vía pública y sin velo. Y por otro lado, las awalim, mujeres exclusivamente talentosas, que además de bailar, recitaban poesía, cantaban y tocaban instrumentos, gozaban de mejor estatus y eran contratadas para actuar en eventos y celebraciones para las clases altas. En 1834 el general Muhammad Alí prohibió la danza de las gawazi en la vía pública. Décadas después se derogó la prohibición pero se empezó a cobrar un impuesto por actuar en la calle, y por eso las gawazi comenzaron a presentarse en clubes y cafés, en donde se aseguraban un ingreso sin tener que pagar el tributo. Además, la demanda de entretenimiento para el turismo iba en alza, por lo cual las awalim también se trasladaron a los incipientes café concerts, clubes y salas, como el emblemático El Dorado en los Jardines de El Azbakeya en El Cairo.

El belly dance no es una danza folclórica egipcia, pero tampoco es, en su totalidad, una creación de la fantasía occidental sobre Oriente. O es ambas al mismo tiempo.

“Danza del vientre”, o lo que interprete el explorador

La historia del término belly dance nos cuenta mucho sobre la historia de esta danza. En Latinoamérica solemos usar popularmente “danza árabe” como un sinónimo, pero en realidad el belly dance es un género particular que no se incluye dentro de los estilos árabes folclóricos como el báladi, el saidi o el fellahi. En árabe, el nombre para belly dance es raqs sharqi ( رقص شرقي ), que significa “danza oriental”. El término inglés belly dance (en castellano, danza del vientre) viene del francés dans du ventre, que se popularizó en Francia a partir de la Exposición Universal de París en 1889, una feria que, además de exponer los desarrollos tecnológicos, arquitectónicos e industriales de la nación y de inaugurar la recién construida Torre Eiffel como conmemoración del centenario de la Revolución Francesa, funcionó como una plataforma para exhibir “otras culturas”, esto es, culturas de países no occidentales colonizados por Francia. Con esto, hacía alarde de su poder geopolítico y atizaba el patriotismo entre los suyos, a la vez que justificaba su misión civilizatoria en esos pueblos al presentarlos como exóticos, irracionales y bárbaros, y por lo tanto, necesitados de su orden occidental para el progreso. Apelando al morbo de la época por el exotismo, el misterio y la sensualidad, los pabellones coloniales mostraban habitantes de esas naciones realizando alguna actividad cultural y representando atmósferas pintorescas que resultaban exitosamente encantadoras para el público. La recreación de Egipto, “Rue du Caire” (Calle de El Cairo), que si bien no era una colonia francesa, fue uno de los mayores atractivos de la exposición, en especial por la danza. A propósito de este evento, el término dans du ventre se multiplicó en las crónicas de la prensa francesa. 

poster de exposicion de egipto

Si bien el término aparece incluso antes de esta feria, ligado a las representaciones artísticas orientalistas que hacían los exploradores y viajeros europeos del Norte de África y Medio Oriente, es en el contexto de estas ferias internacionales que se extiende en Occidente el concepto de una danza del vientre. En 1893, en la Exposición Mundial Colombina de Chicago, que conmemoraba los 400 años de la llegada a América de Cristóbal Colón, podemos identificar el hito que marca la visibilización del término inglés belly dance, que si bien traduce las palabras dans du ventre, hay una teoría que sostiene que es una transliteración errada de “báladi”, palabra árabe para nombrar una danza tradicional de pueblo en Egipto. Se dice que fue en esa feria que Sol Bloom, empresario del entretenimiento estadounidense, impulsó el nombre para promocionar una exposición del mismo estilo que la feria de París, con danza del vientre incluida. Pocos años después, en 1896 se registró una actuación de belly dance en el corto cinematográfico llamado Fatima’s Coochie Coochie Dance. Se dice que la bailarina es una de las varias que en esa época tuvieron el nombre de Little Egypt, pero no hay certeza de quién es la que aparece en la película. Se pueden ver con claridad shimmies -movimientos cortos como vibraciones- de hombros y de caderas, y el uso de chinchines en las manos, todos elementos entonces utilizados en Egipto, pero eso no basta para determinar quién era ni de dónde. Por lo indecorosas que resultaron esas imágenes para la época en el Estados Unidos puritano, la película llegó a ser censurada.

De la realidad a la fantasía y de la fantasía a la realidad

El belly dance no es una danza folclórica egipcia, pero tampoco es, en su totalidad, una creación de la fantasía occidental sobre Oriente. O es ambas al mismo tiempo.

El imaginario orientalista europeo, una nube de imágenes exóticas, mágicas y voluptuosas, se alimentaba de las obras de viajeros, principalmente artistas plásticos y escritores. Retrataban escenas fascinantes que habilitaban todo tipo de fantasías contrastantes con el estilo de vida europeo y con lo moralmente permitido. Estas imágenes, producidas principalmente en los siglos XVIII y XIX alimentaban el interés por conocer aquellos lugares lejanos y plagados de estímulos sensoriales. En ese imaginario, la experiencia del viaje no era completa sin presenciar con los propios ojos una escena viva de belly dance, que ya era una obsesión. A fines del siglo XIX y principios del XX, esta demanda turística fomentó la proliferación de lugares dedicados especialmente a shows en El Cairo (como los café concerts de Azbakeya mencionados anteriormente y otros como el célebre Casino de Badia Masabni, inaugurado ya en 1926), lo cual resultó en una inevitable adaptación de la danza hacia la dinámica de escenario, y al mismo tiempo, empujó la adaptación del estilo de baile local para satisfacer las expectativas de los turistas, muchas veces ligadas al entretenimiento erótico.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que mientras que el belly dance se desarrollaba ante la mirada occidental, las danzas folclóricas de Egipto continuaban su curso, sin pausa, en paralelo.

pintura de Jean-Léon Gérôme
Jean-Léon Gérôme (1824–1904), L’Almée.

A partir de la década de 1940 y hasta los años ‘60, con el auge del cine y la industria del entretenimiento egipcias en la llamada Época de Oro, el belly dance se afianzó como referencia cultural en el mundo árabe, convirtiéndose en un número musical infaltable en las películas y creando grandes estrellas de la cultura popular como las legendarias Tahia Carioca (quien dio un show de baile en la boda de Farouk, el último rey de Egipto, en 1936) y Samia Gamal, ambas discípulas de la pionera Badia Masabni.

Con el auge del cine y la industria del entretenimiento egipcias en la llamada Época de Oro, el belly dance se afianzó como referencia cultural en el mundo árabe

Una nueva marca en la historia de la danza llegaría con la revolución artística de Mahmoud Reda, quien con Farida Fahmy y la Reda Troupe exploró las danzas folclóricas de todo el país para tomarlas como inspiración y crear un nuevo lenguaje y un estilo de danza pensado para el escenario de teatro, con la incorporación de elementos de otros géneros como el ballet.

Con la expansión de las escuelas de belly dance desde los años ‘60 en Estados Unidos y en América Latina con más fuerza en los años ‘90, fueron surgiendo nuevos estilos, como el fusión tribal o el estilo fantasía.

Sociedad, modestia y belly dance

El belly dance es una danza que, como muchos otros bailes tradicionales, cambió acorde a los parámetros de la globalización. Recorrió un camino desde danzas folclóricas de aprendizaje informal, improvisación y práctica en lugares cotidianos hacia la enseñanza técnica y formal, la estructuración y la profesionalización. Pero hoy podemos decir que en Egipto – y en otros países de la región como Líbano y Turquía – conviven ambas al mismo tiempo: la formal y la informal.

La profesional, en forma de escuelas de danza, shows en teatros, clubes, bodas y otras celebraciones, y también en forma de festivales internacionales como el “Ahlan wa Sahlan Festival”, en donde hay actividades diversas como talleres, masterclasses, presentaciones y competencias. Conviene aclarar que en Egipto es necesario tener una licencia otorgada por el Estado para bailar belly dance de manera profesional.

En Egipto es necesario tener una licencia otorgada por el Estado para bailar belly dance de manera profesional

Pero, ¿cómo puede el belly dance ser tradicional en Egipto, en una sociedad en donde la modestia es considerada esencial como forma de respeto a la comunidad? Haciéndolo en el lugar y momento socialmente adecuados. Esto es: en un ambiente familiar y de confianza en ocasiones de reunión, celebración o de ánimo festivo. Por supuesto que, al no ser un show sino un momento de recreación casual, la danza es improvisada, sin vestuario de escenario y con un tono lúdico. Según la antropóloga de la danza Najwa Adra, la práctica de una danza que incluye movimientos considerados sensuales como el belly dance funciona puertas adentro como una forma de expresión y liberación del recato que se debe tener puertas afuera. “Cuando la bailarina finge modestia cubriéndose los ojos con el dorso de la mano mientras mueve la pelvis, está haciendo una meta declaración con buen humor sobre esta danza que es todo, excepto modesta”. La intención, en este caso, no es seducir.

Mientras que el belly dance se desarrollaba ante la mirada occidental, las danzas folclóricas de Egipto continuaban su curso, sin pausa, en paralelo.

El Cairo es visto hoy en día como centro mundial del belly dance: un destino de peregrinaje que toda/o belly dancer busca vivir. A modo de síntesis, podemos decir que:

  • la danza del vientre tuvo sus raíces en una realidad: el folclore egipcio con sus diversas influencias;
  • luego se vio afectada por la imaginación orientalista de occidente, una fantasía, que exaltaba determinados rasgos que veía como opuestos a su propia cultura;
  • después se vio claramente afianzada en la cultura árabe y egipcia en particular a través del cine, y siguió creciendo y expandiéndose por el mundo, mutando y creando nuevos estilos hasta el día de hoy: una realidad.
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